LA CARTA
El presidente se ha dignado enviarme una carta, acuso recibo de la misma, es una misiva abierta, por ende pública, nos compete a todos, en esa pluralidad me incluyo. Me he acercado a ella con el anhelo de lo incierto, quien en su vida alguna vez recibió una, sabe bien, de las expectativas que despierta; comunicación de proximidad, lejos del discurso grandilocuente y fogoso expresado en plaza pública, la despersonalización del E Mail, la masividad casi vulgar del trino de twitter, o la trivialización mecánica del Whatsapp, Facebook o TikTok; recibir una carta, es altamente simbólico, hay algo importante que procura ser comunicado; diálogo personal y directo; su lectura demanda, voz baja, pausa y silencios, otorgarse tiempo, apertura al otro. Las epístolas son lenguaje y símbolo, hoy olvidados en la era de impensados...




