La Fanesca y otras hierbas

 

Los recuerdos están en los sabores, evocación de mesa generosa y bello mantel tendido, memoria de familia ampliada, añoranza de los que ya no están. La sutileza de la mezcla entre la espesura de los semi líquidos, la sensación de los granos,  pletórica mixtura;    porotos blancos y tiernos, entre mezclados con choclos,  si son de maíz Zhima (1), mejor;  lentejas,  habas tiernas peladas, sambo, alverjas tiernas, sapallo, pallares tiernos, limeño, col seda picada muy fina, arroz en cantidad mesurada, agchogchas, papas en porción balanceada;  todo sobre la base de un pródigo refrito de manteca, ajos, sal, cebolla paiteña, cebolla blanca, comino, pimienta, orégano, achiote, pepa de sambo,  quesillo y leche para obtener consistencia ,   todo preparado al detalle y siguiendo un orden establecido;  como culmen para trasmitir la intensidad de los sabores, bacalao negro, secado al sol y salado con sal marina, traído de Galápagos y desaguado por varios días.

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Todo un rito la hechura de la fanesca, desde la compra de cada ingrediente procurando calidad, sumatoria de manos, unidad, armonía, pulcritud del pacienzudo pelado de granos, el orden, los tiempos, el conocimiento de la tradición oral, el universo maravilloso de la cocina.

Sus orígenes están en guisos medievales de la vieja España, posiblemente de  simiente vasca, echó raíces profundas en esta tierra en mixtura con la “ Uchucuta “(3),  sopa de granos tiernos tradicional en los pueblos andinos, no se conoce la existencia de un plato similar en América; en lo que hoy es el Ecuador la vieja costumbre culinaria trasmutó en algo totalmente nuevo, muestra del mestizaje cultural que nos ha edificado, dos vertientes de la cocina y por ende de la cultura:  indígena y europea, empero la mezcla es mucho más que las individualidades, la mixtura es mestiza, patrimonio y potencia.

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Los recuerdos se desbordan ante los aromas y el gusto, vuelve la presencia de las abuelas, la madre, la esposa, la hija, las mujeres que han trasmutado su amor en el sutil arte del cocinar y alimentar. La cocina es cuidado y atención, hay requisitos y detalles, toda cocina puede llegar a ser fina, depende del:  conocimiento, pulcritud, orden, fineza y atención. La buena comida, se va haciendo en lentitud, como los buenos amores, toma su tiempo.

Soy de una generación anterior a la contemporaneidad, que respetaba la “Tradere” (5), veneraba la mesa familiar como una proyección de la sociedad, de la interacción de roles edificados y recreación permanente, apreciaba la cabecera de la mesa y a quienes la encabezaban, atendía a modales y compostura; en afecto, gratitud y alegría, comía todo.  La fanesca no era preparación  gourmet, tampoco llevaba aderezo de finas hierbas con cierto toque oriental, no era considerada cocina de autor, tampoco mejoraba el  sabor con sal rosada del Himalaya, en lo absoluto era macrobiótica, mucho menos  acompañaba el potaje de semana santa  con: empanaditas de viento,  huevos duros,  maduros fritos, aguacate, camarones, pollo brooster o  la pata gorda del cangrejo; soy anterior a la  sociedad de la pendejada:  alimentos sin gluten, leche deslactosada, café descafeinado, grasas saturadas, alimentos transgénicos, vegetales hidro tratados o, huevos de gallina señorita.

La cultura en tanto organismo vivo, se recrea y muta permanentemente, sin embargo, la comida es una manifestación vital de las raíces profundas de los pueblos, una expresión de identidad que resiste los vientos de las novedades vacuas.

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La cocina es el hogar, en donde se conserva el fuego vivo, sitio de elaboración del alimento y la unión, el fuego, trasforma, fusiona, la cocina es el centro del amor familiar, el núcleo convocante, que contiene, abraza, y vincula. Aquí se sostiene la cultura, se educa a hombres y mujeres, espacio de secretos, amores y desamores, su referencia es de alegría, porque una comida con lágrimas o tristeza, marchita al comensal, lugar de conversaciones serias, querencias, conspiraciones, confesiones, ilusiones, acuerdos y pactos.

La gran mesa familiar de la fanesca era el espacio pletórico de alegría, no toleraba niños mimados; todos los comensales nos subordinábamos a un orden intangible,  la matrona de la casa disponía “Fanesca  simplemente como debe ser”, y naturalmente comíamos, en viernes santo, no había segunda  opción;  la observación de la condición humana  nos lleva a conocer a los seres por lo que comen o por lo que no comen; ante los alimentos nos desnudamos en nuestra realidad interior;  mi padre, en su amorosa sabiduría, me enseñó desde niño a comer de todo, la sabia y risueña Tía  Abuela Chocha sostenía, “  debes ser humilde y obediente en la mesa, el  buen candidato a marido, come de todo” , o afirmaba su contrario,   “ irquimisi (7) ,  estás picoteando como pajarito,  te vas hacer tiriziado  (8), por no decir insípido“. La gran mesa familiar de la fanesca era esencialmente dialogal, nos integraba a todos, el respeto era inmanente al acto, nadie era excluido, desde sus particularidades, había un orden que se fue labrando en la costumbre y en la paciencia, en acuerdos no escritos y asumidos, que permitían una buena vida para todos; se procuraba evitar actitudes hostiles, pensamientos fundamentalistas o extremos, porque eso rompía los vínculos, agriaba el ambiente.

Enseñanzas nos traen:  la cocina, la fanesca, la mesa familiar de semana santa, el reto de entre mezclar diversidad, respetando sus esencias y potenciando su complementariedad, diálogo de distintos y diferentes, conocimiento profundo y experiencia, subordinación a un orden acordado, existe una cabeza que emana respeto, todos los integrantes opinamos, apertura a escuchar y aprender; no hay fanesca posible sin cocinera o cocinero buena/o, tampoco mesa familiar sin la integración de todos que son valiosos , respetados y queridos.

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Como se es adentro, se es afuera, reza un viejo aforismo oriental; sin embargo, la gran mayoría de ecuatorianos no llevamos los valores de los espacios domésticos a la interacción en lo público, se cuida lo privado y se desdeña lo público, porque se lo considera espacio indefinido, de todos y de nadie.

¿Podemos encontrar enseñanzas entre la fanesca, la mesa familiar y la democracia?

El conocimiento y experiencia, el escogitamiento de los mejores productos, la coexistencia de los diversos y distintos, la complementariedad, la justeza del orden, la observancia de las normas y las reglas, la pulcritud de procedimientos, la importancia de la organización y los tiempos, la sanidad en su amplia acepción, la integración , la no exclusión, la posibilidad de conversar , escucharnos y hablar, no existencia de pensamiento único,  acatar las reglas y normas asumidas, hermanarnos en valores compartidos.

La democracia, de viejo cuño liberal republicano, es de lejos, el más elevado sistema de convivencia creado por la sociedad de occidente, en su esfera de influencia.  Sistema complejo de: leyes, normas, costumbres, pesos y contrapesos institucionales, poderes y contra poderes, balances y contra balances; de derechos, pero sobre todo de obligaciones y deberes. Sistema que se ha ido cocinando a fuego lento con innúmeras dificultades, siempre perfectible. La democracia no puede ni debe ser reducida a la democracia representativa, en tanto, sistema de elección por votación libre y directa basado en reglas claras, es una construcción histórica – social, un sistema de convivencia humana, sistema relacional de responsabilidades, sistema de vida, con normas explícitas e implícitas.

Jurgen Habermas, uno de los mayores filósofos de los últimos años, suscriptor de la escuela de Fránkfurt, pone énfasis en relación a la acción comunicativa, la ética del discurso y la teoría de la democracia deliberativa, no puede haber democracia sin comunicación, es un proceso pulcro y fino en construcción y mejora permanente. La degradación de la democracia que se advierte en la actualidad es degradación de la comunicación, y por ende del pensamiento, principios y valores sobre los que se sostiene todo el sistema.  La democracia es la mesa compartida por todos, la violencia, la deriva autoritaria, el irrespeto a los contrarios, la inobservancia de los acuerdos sociales, la corrompe.

En la Fanesca caben elementos diversos, en la democracia, debemos caber todos, bajo normas y reglas diáfanas gestadas en acuerdos sociales.

En La gran mesa familiar de la fanesca hay normas implícitas relacionales que permiten una presencia armoniosa, en la democracia existen un conjunto de normas, reglas e instituciones que permiten la convivencia entre todos los que constituyen la sociedad.

La democracia como reza en líneas anteriores es un sistema de vida basado en la comunicación y un complejo sistema de organización social sustanciado en valores, leyes, normas y costumbres  que deben ser respetadas por todos, instituciones que constituyen su soporte, coexisten dentro de ella  distintos pensamientos, mandantes que se sujetan a las reglas del juego y mandatario que se subordina al imperio de la ley, instituciones independientes que funcionan como contrapeso al poder del mandatario, aparatos de justicia que protegen las interacciones en la sociedad sobre la base de la ley. 

Cuando este delicado mecanismo se descompone, la sociedad empieza a resentir, la democracia se malogra, se bate en retirada. En tiempos de incertidumbre es clave el papel del gobernante, su lucidez, ponderación y ejemplo son guía, a imagen y semejanza de un buen cocinero, organiza, conduce, dispone, armoniza y resuelve, hay un antiguo dicho chino que se aplica a la cocina.." El pescado se empieza a podrir por la cabeza " 

Si el cocinero opta por la inmadurez, por la falta de orden y finura, la cocina se estropea, si un presidente ejerce a partir del ensimismamiento, la deriva autocrática, el falseamiento de cifras, el clientelismo, la persecución de opositores, la eliminación de partidos políticos, la falta de escucha, la venganza, la mañosería y la trampa, la inobservancia de la ley; la sociedad se descompone, la democracia se corrompe y pudre, en analogía culinaria, la fanesca se aceda.

 

Juan Pablo Serrano Neira

 

 

NOTAS ACLARATORIAS

1       Zhima                    Variedad de maíz autóctono, muy utilizado en la zona de Cuenca

2       La Fanesca                   https://lanotaenlinea.com/la-tradicional-fanesca-tiene-un-importante-aporte-de-los-lacteos/

3      Uchucuta             Sopa de granos, que consumían los indígenas en tiempo de las primeras cosechas de granos , registrada por los primeros cronistas españoles en el siglo XVI

4    La Fanesca y la Democracia         Editorial publicado en Diario El Mercurio, 5 de Abril del 2026


5      Tradere                   Vieja practica de trasmisión oral de conocimientos, por experiencia directa

6      Mesa Familiar             https://www.revistachiu.com/art/fanesca


7   Irquimisi                   Débil, flaco, enfermizo, quichuismo

8  Tiriziado                   Desganado, nostálgico, pálido sin energía, español antiguo,                             

9  Mesa Familiar          https://soleq.travel/es/la-fanesca-plato-tradicional-ecuatoriano/

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